El recién finalizado 2017 fue un año en el que se registraron hitos importantes con relación a las políticas públicas sobre migración y derecho a la nacionalidad. Quisieramos hacer un alto y presentar algunos de los momentos más importantes. 

Sensibilización
Alan Kurdi fue un niño kurdo de tres años que apareció ahogado en una playa de Turquía. Las fotos en que aparece su cadáver en la costa turca y en que se ve a un agente de la policía turca transportándole dieron la vuelta al mundo poniendo de manifiesto la crisis humanitaria siria. Esta imagen alcanzó más de 20millones de pantallas de espectadores. En lo inmediato los tuits utilizando la palabra refugiado se multiplicaron, abarcando el mundo entero. Aunque varios países anunciaron pasos para apoyar más a las personas refugiadas, se debate sobre cómo, en qué medida la imagen conmovió el debate público en Europa sobre refugiados/as. No cabe duda de que fue un hito al simbolizar la frontera cerrada de la Unión Europea y los riesgos que personas desesperadas podrían tomar para cruzarla. También interroga la responsabilidad de redes sociales como plataformas para contenidos con que no todos sus lectores o videntes pueden estar de acuerdo o encuentran apropiados. Sin embargo, la sensibilización de actores clave prima en cualquier esfuerzo para proteger los derechos de las personas migrantes donde sea su odisea.

 

El cierre de fronteras
Dibujo de Alan Kurdi, ACNUR, septiembre 2017Dibujo de Alan Kurdi, ACNUR, septiembre 2017Desde el 2 de septiembre de 2015, más de dos años desde la muerte del niño emblemático, al menos 8,500 refugiados y migrantes han muerto o desaparecido tratando de cruzar solos el Mediterráneo. La vasta mayoría de los niños que intentan llegar a Europa viajan solos, haciendo el viaje todavía más temible y arriesgado. Algo similar ocurre en las Américas, en que niños y niñas desde el llamado triángulo del norte de Centroamérica (TNCA), los países de Guatemala, El Salvador y Honduras, procuran viajar solos a EE.UU. Un determinante es la violencia ya que la tasa de homicidios en los referidos países es entre las más altas en el mundo. Muchas veces huyen para evitar el reclutamiento de parte de pandillas. Desde 2011 la frontera del sur de EE.UU. muestra un pico de llegadas de niños/as no acompañados, muchos pidiendo asilo. Según un estudio de la ONU más de la mitad pudo haber tenido peticiones creíbles para buscar asilo (ACNUR 2014).

 

Jóvenes en vilo
El 2017 fue un año duro para muchos jóvenes en EE.UU. Pensaban que, en virtud de protección como los llamados DREAMers (Soñadores/as), no pudieran ser expuestos a la deportación. El primer Congresista dominico-americano ante la Cámara de Representantes de EE.UU. ratificó su apoyo en la educación superior de 800,000 jóvenes, quienes han llegado a estudiar en EE.UU. Ellos podrían ser deportados tras el desmantelamiento por parte de la administración Trump del programa DACA que les permitió permanecer. Puntualizó Adriano Espaillat: “Yo nací en la República Dominicana, país por el que me siento orgulloso y llegué a esta gran nación a la que le estaré eternamente agradecido, como uno de estos miles de jóvenes Soñadores que se encuentran buscando oportunidades de desarrollo en nuestras universidades y Colleges de EE.UU.” Diciembre de 2017. En la isla, muchos jóvenes dominicanos de ascendencia haitiana pasaron por un cuarto año de incertidumbre a raíz de la sentencia 168-13 y la legislación posterior, la Ley 168-14, ya que su situación de desnacionalización frena su acceso a la educación superior y vulnera sus derechos fundamentales derivados de poder contar con una nacionalidad. En su caso, como denominados “Noncitizen insiders” (Kristy Belton) o “Ciudadanos/as no reconocidos” (Matthew Gibney).

 

Integración
En la región algunos estados sobresalen por sus buenas prácticas en materia migratoria. Así luce Chile bajo la segunda administración de la Presidenta Bachelet, siendo un país acogedor para emigrantes desde la isla, tanto haitianos/as como dominicanos/as. Destaca la sensibilidad cultural hacia esta nueva inmigración haitiana en que, por ejemplo, las pautas para conseguir la residencia en dicho país aparecen en creole de Haiti en la página web de la entidad gubernamental que otorga las residencias.
En noviembre un haitiano con tres años de residencia en Chile se convirtió en héroe al interponer sus brazos en la trayectoria de una mujer que cayó desde un noveno piso en Santiago de Chile. El hecho ocurrió en el área norte de la capital chilena cuando la señora se lanzó del edificio y Richard Joseph, un miembro de la Organización Buena Onda, la recibió en sus brazos. Fue recibido con honores en el Palacio de la Moneda de parte de la entonces Presidenta Bachelet. Ojalá que sigan las prácticas ejemplares de integración e inclusión bajo su recién electo sucesor, Sebastián Piñera.

 

Expulsiones
Las expulsiones parecen ser al orden del día debido a las carencias en gobernar las migraciones de manera adecuada. Evidencia la preocupación de parte de las autoridades dominicanas por el posible aumento en las deportaciones desde EE.UU. el primer foro de protección a migrantes retornados en situación de vulnerabilidad, organizados por la OEA con el Instituto Nacional de Migracion a mediados de 2017. En diciembre la referida entidad retomó el tema cuando Marcos Morales, director de investigaciones, observó que antes cerca del 64% de los deportados era por asuntos de drogas, pero ese porcentaje bajó a 54%, mientras los retornados por casos migratorios aumentó. Expuso que cerca de 66,000 dominicanos han sido deportados desde Estados Unidos en 23 años. Tienen problemas para reinsertase porque la propia sociedad los rechaza, por lo que se buscan políticas de inclusión y de aceptación.