A lo largo del año, todos los años desde 2011, un equipo selecto de personal e investigadores-as asociados-as de OBMICA monitoreamos las dinámicas migratorias tanto en el Caribe insular como a escala binacional entre Haití y la República Dominicana.

Este esfuerzo culmina con la producción del Estado de las migraciones que atañen a la República Dominicana, cuya sexta edición está disponible en versión impresa y en PDF en la página web de OBMICA www.obmica.org.


La portada de nuestro informe para la edición de 2016La portada de nuestro informe para la edición de 2016El anuario ofrece una perspectiva actualizada y real sobre los movimientos internacionales de personas hacia y desde el territorio dominicano, ofreciendo además un panorama sobre las principales tendencias y sucesos que repercuten en los flujos a escala regional en el Caribe insular, así como en los principales y nuevos destinos para la emigración de dominicanos y dominicanas al exterior. En lo posible, los datos estadísticos se basan en datos solicitados y proporcionados por las principales instituciones estatales y no gubernamentales que recogen datos sobre el fenómeno migratorio en el país, como lo son el Instituto Nacional de Migración (INM-RD), la Dirección General de Migración, Ministerio de Interior y Policía, Armada Dominicana, Ministerio de Educación, Organización Internacional para las Migraciones (OIM), entre otras. El análisis de la coyuntura sociopolítica se apoya en las principales noticias y publicaciones sobre las migraciones publicadas en el año que cubre el informe, así como en entrevistas complementarias realizadas a actores claves estatales y no estatales, con miras a asegurar así un balance inclusivo. Siguiendo nuestro modelo de trabajo basado en la investigación para la acción, buscamos devolver los resultados recogidos en el anuario a actores clave, con miras a estimular diálogos y la construcción de políticas en base a evidencias.


En esta edición que cubre el año 2016, destacamos la nueva tendencia en la región de Latinoamérica y el Caribe en que Venezuela, dada la prolongada crisis política, económica y social que atraviesa, se convierte en país emisor de migrantes, en contraste con el rol que desempeñó en décadas previas como país anfitrión. Esta nueva inmigración plantea desafíos a países receptores, incluyendo la República Dominicana (RD), que según las cifras oficiales presentadas habría recibido más de 20 mil ciudadanas y ciudadanos de este país, a la espera de los resultados de la segunda encuesta nacional de inmigrantes de 2017 que daría más luces sobre su volumen y características. En aras de sensibilizar a la sociedad dominicana sobre los retos y oportunidades que plantea la llegada al país de venezolanas y venezolanos, OBMICA lanza un video sobre “La Nueva Diáspora Venezolana” que también acompaña a la difusión y distribución de este anuario.Captura del vídeo de la nueva diáspora venezolana, que está disponible en esta página en breveCaptura del vídeo de la nueva diáspora venezolana, que está disponible en esta página en breve


En el abordaje de las dinámicas migratorias a nivel del Caribe insular, RD siguió destacando como principal país receptor de migrantes del Caribe en esta subregión, debido a la importancia de los flujos provenientes de Haití, que se mantuvieron estables al no registrarse cambios significativos en cuanto a la demanda de mano de obra haitiana en nichos económicos específicos y la frágil situación económica y política que siguió marcando a Haití, sumada a la crisis humanitaria generada por el paso del Huracán Mathieu (como se lo conoce en Haití). También se observó un aumento en los intentos de ingresos por la frontera sur de Estados Unidos por parte de ciudadanos y ciudadanas de Haití y Cuba. En el primer caso, se estima que esto ocurre como parte del proceso de diversificación de destinos de la migración haitiana, principalmente hacia Brasil y Chile y cuya evolución hemos venido cubriendo en este anuario, en el que una contracción de la economía brasilera podría estar ocasionando un re direccionamiento de flujos hacia Norteamérica. Para el caso de Cuba, los movimientos habrían sido alentados en anticipación a cambios en las políticas estadounidenses favorables de acogida a la migración cubana, lo cual se materializa a inicios de 2017. El capítulo I del informe narra en detalle estas travesías, mostrando como implican cruces extensos y peligrosos por toda Centroamérica, en el que algunos migrantes quedan varados al enfrentarse al cierre de cruces oficiales, mientras que otros son deportados o fallecen en el trayecto.


Por otra parte, el informe expone como la intención de migrar por parte de dominicanos y dominicanas prevalece preocupantemente alta, abarcando aproximadamente a la mitad de la población según datos de Gallup (2017), mientras que el volumen de la emigración dominicana continuaba siendo una tercera parte de la inmigración en el país. También prevalece una diversificación de destinos hacia Chile y Argentina, mientras que el segundo capítulo recoge algunas informaciones novedosas sobre dominicanos y dominicanas en Canadá.


Los/as trabajadores inmigrantes en la industria bananera se aprestaron para regularizarse con el apoyo de empresarios, la OIM y la Unión Europea. Plantación de Guayubín. Crédito: Lars Bilit HagenLos/as trabajadores inmigrantes en la industria bananera se aprestaron para regularizarse con el apoyo de empresarios, la OIM y la Unión Europea. Plantación de Guayubín. Crédito: Lars Bilit HagenEl informe también da seguimiento a la evolución de dos temas importantes como lo son el Plan Nacional de Regularización de Extranjeros (PNRE) y la implementación de la Ley 169-14 en relación a descendientes de inmigrantes afectados por la sentencia 168-13 de 2013. En relación al PNRE, se destaca como el bajo número de personas que habían logrado obtener una categoría migratoria amparada en la Ley de Migración (aproximadamente 6.000 entre un total de más de 249.000 solicitudes aceptadas según datos de 2016) seguía planteando retos para las autoridades y las personas que aplicaron. En cuanto a la Ley 169-14, se observa que su aplicación siguió planteando desafíos para algunos descendientes de migrantes que habían sido inscritos-as en el registro civil como dominicanos-as (denominados como grupo A) que intentaban recuperar sus documentos, mientras que en relación a no- inscritos (grupo B) seguía destacando su situación de vulnerabilidad vinculada a una indocumentación teniendo en cuenta que una minoría (8.755 personas) logró acogerse al régimen previsto para esta población en la Ley 169-14.


Estos son solo algunos de los muchos temas que aborda el informe, por lo que los invitamos a leerlo con más detenimiento, y contribuir así a seguir generando debates y propuestas informadas sobre las migraciones y las personas impactadas por éstas. Finalmente, informamos que se puede obtener en físico en OBMICA el anuario y que próximamente el primer capítulo sobre el Caribe insular estará disponible en inglés en la página web de OBMICA.